Cual ha sido nuestra sorpresa cuando hemos visto que no sólo los bebés llevan nuestra ropa. Hace una semana, nos hicieron un pedido desde Alemania, pensábamos que eran mellizos porque pedían todo en rosa y celeste.
Nuestra ropa también en los "Reborn"
Y hoy navegando, nos hemos encontrado con una de los supuestos mellizos, se llama Sophie y es una muñeca Reborn de una artista alemana que se llama Ilona Grote, la que nosotros pensábamos que era la feliz mamá… Es increíble lo bien que está hecha.
Si estais interesados en comprar esta toquilla o este conjunto de punto para vuestro bebé o para vuestro muñeco, ya sabeis donde podeis encontrarnos. ;o)
Para las que no os suena la palabra «Au Pair» os diré que se trata de una chica de entre 18 y 30 años extranjera, que a cambio de alojamiento, manutención y un dinero de bolsillo (entre 50-70 euros a la semana) cuida a los niños y colabora en las tareas domésticas ligeras (sobretodo en lo relacionado con los niños: sus cuartos, su ropa, prepararles a comida…) . Hay que dejarles tiempo libre para asistir a clases si es eso lo que quieren, estos cursos y los billetes los suelen pagar ellas.
No son empleadas del hogar, la mayoría son chicas que acaban de terminar el colegio y quieren tener un año de experiencia en otro país y poder aprender un idioma antes de empezar la universidad. Es más, el concepto de tener una hermana mayor en casa.
Os quiero trasmitir mi experiencia, tengo tres hijos: 1,4 y 6 años, ninguno va a un colegio biligue, aunque para mi marido y para mi es una prioridad que los niños aprendan inglés.
El verano pasado decidimos probar tener una aupair en casa, pensamos que seria una buena idea tener alguien en casa hablándoles inglés a los niños. Hay muchas paginas webs que se dedican a poner en contacto familias con aupairs y viceversa. Antes, se hacia todo a través de agencias y aún existen algunas, aunque yo personalmente no las recomiendo, porque a parte de llevarse una comisión no aportan nada.
La pagina más popular es http://www.aupair-world.net , allí te das de alta como familia, es importante crear un perfil completo y detallando lo que realmente buscas.
Como viene el nombre completo de las aupairs puedes contactarlas a traves de Facebook, pero recomiendo contratar el servicio premium, cuesta 39 euros pero tienes acceso durante 90 dias a los datos de contacto de cualquier aupair de forma directa.
Nosotros estábamos interesados en alguien que hablara inglés, ¡ojo! muchas chicas ponen en su perfil que saben inglés, yo aconsejo que cuando esteis en la ronda final de selección, le llameis por teléfono para comprobar su nivel.
La idea inicial era buscar alguien de USA o Australia, nos habían hablado muy mal de Inglaterra e Irlanda. Pero luego, pensamos en Europa, muchas de las chicas, suecas, noruega, belgas… hablan perfectamente inglés, además si por algo no nos gustaba, era más barato mandarle de vuelta a esos países que a Australia. ;o)
Otro dato importante es la edad, demasiado joven puede ser poco responsable, inmadura y al final puede resultar que tienes otra niña de la que cuidar y demasiado mayor, cuidado, puedes tener una sargento en casa que este todo el rato midiendose contigo y cuestionándote (eso es lo que le pasó a una amiga mia con una au pair alemana). Lo importante es que os escribais muchos emails y que le preguntes todo lo que se te ocurra para hacerte una idea de como es la persona. Cuéntale todo lo que esperas de ella, se muy directa (nosotros deciamos claramente que Madrid era una ciudad con mucha vida nocturna y que si venían con la idea de salir todas las noches que se olvidaran de nosotros) es mejor poner todas las cartas sobre la mesa, algo que ayuda también es el tema de programarle un timetable, detalla lo que debe hacer en cada momento, establece un horario e imprímelo y cuando ella esté en tu casa cuélgaselo en la habitación, te aseguro que tanto ella como tu lo agradecereis.
Al final nos decidimos por una chica Holandesa, 19 años, responsable, madura, con un nivel de inglés muy bueno y ni patata de español. Imme, estuvo con nosotros desde el 1 de septiembre hasta el 23 de diciembre y ha sido una experiencia fabulosa!
Au Pair, una buena alternativa
En 4 meses mis hijos han mejorado notablemente su inglés, se les ha abierto los ojos (y la mente) a que existen personas de otros paises y otras culturas, mi marido y yo hemos prácticado el inglés y como datos sorprendente mi hijo de un año y medio habla muy poco pero entiende cualquier cosa que le digan en inglés. Pienso que si tienes un niño pequeño, olvídate de chica (por lo menos interna) y guarderia y acoge una au pair.
Animo a quienes esteis pensando en tener una,por supuesto que el 90% depende lo bien que encajeis, por eso es fundamental que intentes conocer por email a la chica y que ella se haga una idea real de lo que se va a encontrar.
EN CONTRA
necesitas tener una habitación para ella sóla.
tienes que pagarle un dinero de bolsillo (aunque en realidad no es para nada un gran desembolso).
requiere un esfuerzo por tu parte, sobretodo si no habla nada de español.
A FAVOR
tus hijos aprenderán un idioma de una manera natural
tus hijos se enriquecerán culturalmente (y vosotros también)
compartireis una experiencia en familia
tendrás una ayuda en casa, a nivel personal quiero deciros que yo tuve la suerte de que Imme tenia carnet de conducir, asi que me descargó de mucho trabajo, llevando niños al cole, a clases particulares… ya os podeis imaginar!!
Parece que se han ido las nubes, pero ¡que frío hace! creo que estamos todos esperando con los brazos abiertos a que venga la primavera.
Mientras, para los bebés de4 a 12 meses recomendamos este saco de dormir, para que estén calentito durante la noche.
Saco de dormir Celeste
Saco Toile Rosa
A partir de 4 meses es cuando el bebé empieza a moverse por sí solo, por eso es importante evitar que se destapen y pasen frío. Además, cada vez más pediatras recomiendan quitar sábanas, colchas o edredones de las cunas, por el miedo a que el bebé quede atrapado entre ellos y pueda asfixiarse.
Por todo eso, recomendamos estos preciosos y calentitos sacos de dormir: los tienes lisos o con estampado de toile, los colores: rosa, celeste y rojo, la talla es de 4 a 12 meses, pero yo a mi hija se lo he puesto hasta los 16 meses. También se puede bordar el nombre en el de Toile. El precio es de unos 30 euros.
Quería daros las gracias a todos por la respuesta tan buena que ha recibido el lanzamiento de este blog. El jueves pasado enviamos la noticia a los miembros del Club de El Recién Nacido y ya nos habeis visitado más de 1.000 personas!!.. que siga…
Pues precisamente eso, fué lo que le ocurrió a la siguiente mamá:
Me gustaría contaros mi experiencia como madre de gemelos… reincidente. Pues sí, ya veis, lo mío ha sido meteórico: dos embarazos, cuatro niños. Y todo, en tres años. No está mal, ¿eh? Espero que mi caso sirva para tranquilizar a las futuras madres múltiples, porque al fin y al cabo, como podréis comprobar, he sobrevivido e incluso tengo tiempo para contarlo…
La verdad es que al principio te llevas un susto; “¿Dooooos?, ¿cómo que dos?”, supongo que esa es la reacción de todo el mundo al enterarse de que estás embarazada de gemelos o mellizos. Lo bueno es que, desde ese momento, tienes bastantes meses para prepararte, tanto física como mentalmente. Y para organizarte, que es lo fundamental. Yo recurrí a una de mis mejores amigas, Mercedes, que ya había tenido mellizos, para que me contara todo lo que pudiera y me aconsejara. Creo que es crucial dejarte aconsejar por alguien que ya haya vivido lo que es criar a dos bebés, porque te dirá cosas que ni se te han pasado por la cabeza, y evitará que cometas errores, como el tirarte a la calle a comprar todo doble, por ejemplo.
Lo importante, como digo, y una vez superado el susto inicial, es ir preparando toda la orgánica que vas a necesitar cuando nazcan los bebés, teniendo en cuenta que posiblemente tengas que guardar algo de reposo al final del embarazo, así que más vale que te adelantes un poco, por si acaso. A mi me pasó en el primer embarazo; tuve que estar casi tres meses tumbada en reposo absoluto, por riesgo de parto prematuro. Os confieso que cuando pienso en aquella época, casi la añoro… ¡qué tranquilidad!, ¡todo el día tumbadita, leyendo, viendo la tele, dejándote mimar…! Lógicamente, en aquel momento me fastidió y mucho, pero empecé a aplicar una máxima que puede ser vital en vuestro día a día como madres múltiples: “Paciencia y buen humor”.
Luego llegaron los primeros bebés, Gonzalo y Faina, que ahora tienen cuatro años y medio. Nacieron por cesárea en la semana 36, que no está mal. Aunque fueron algo pequeños (2,5 kg. y 2,8 kg.), no necesitaron más que unas horas de incubadora, estaban muy bien y sanos. Una vez en casa, para qué os voy a engañar, es un lío. Los primeros meses no haces más que dar biberones y cambiar pañales; cuando terminas con uno, le toca al otro, y cuando terminas con ese, le vuelve a tocar al primero. Día y noche. Por eso es importante organizarse bien y aceptar toda la ayuda que te ofrezcan. Mi consejo es que no pretendas ser superwoman y que dejes que otras personas den biberones, bañen a los bebés o lo que se tercie. Porque tú sola no podrás. A mi me ayudó que soy bastante germánica y creo que muy organizada, e instauré en casa una especie de régimen en el que todo el mundo sabía lo que tenía que hacer y nadie estaba ocioso: siempre había un biberón calentándose, siempre pañales preparados y muda limpia para posibles imprevistos, la comida se hacía a la hora en que los bebés estaban más tranquilos, etc.
Y así, sin darte cuenta, pasa el primer año. Al primer año yo le llamo “el túnel”, y lo curioso es que no te das cuenta de que estás en ese túnel hasta que sales de él. Un buen día, te sorprendes a ti misma leyendo una revista y tomando una cocacola, y te das cuenta de que hace más de un año que no hacías nada parecido. Ese día, has empezado a salir del túnel.
La segunda pareja de mellizos
Yo tuve la suerte de que Gonzalo y Faina se criaron sin ningún problema, no me dieron mucho la lata en ningún sentido: no tenían cólicos, engordaban y crecían razonablemente, y cuando empezaron a ser más autónomos, en torno a los dos años de edad, dejé mi trabajo y empecé a tener tiempo…Y, ya que tenía tiempo, ¿por qué no tener otro niño? Tanto Rafa mi marido como yo teníamos claro que no queríamos quedarnos en dos niños; lo que no imaginábamos era que íbamos a repetir la experiencia de los mellizos… Pero ¡así fue! La vida te da sorpresas y, una vez superado el susto (otra vez), aunque no os lo creáis, nos encantó la idea de tener cuatro niños tan seguidos, que pudieran jugar juntos. Sabíamos que el primer año sobre todo iba a ser duro, pero nada que no pueda superarse con paciencia y buen humor. Por si fuera poco, teníamos que cambiarnos de casa, buscar más ayuda externa… En fin, otro gran lío.
Este segundo embarazo múltiple fue estupendo; la experiencia es un grado, y decidí desde el primer día cuidarme más que la otra vez, no “tirar del cuerpo”, descansar todo lo que pudiera, y el resultado fue que no tuve que hacer reposo absoluto (sólo “relativo”, que consiste en dormir la siesta y tumbarte de vez en cuando en los últimos meses), e incluso estuve bañándome en la piscina hasta el día antes del parto. Casilda y Rafa nacieron también por cesárea, y también en la semana 36. Pesaron un poco más que los primeros (2,7 kg. y 3 kg.) y estuvieron un par de horas en la incubadora. Gonzalo y Faina, los mayores, estaban encantados porque “cada uno tenía su bebé”, y les parecía lo más normal del mundo, eso tener los niños a pares. De hecho, les daban pena las madres que tenían “sólo un bebé”, como si fuese una desgracia…
Desde entonces he estado en el segundo “túnel”, del que acabo de salir hace dos meses escasos. Este túnel ha sido peor que el primero, porque no había ratos de descanso, los mayores reclamaban también su tiempo, Faina tenía celos, la casa era demasiado pequeña y nos faltaba espacio para que unos niños no despertaran a otros, Rafita decidió no dormir por las noches hasta cumplido el primer año, y en los primeros ocho meses de vida de los pequeños pasaron por mi casa nueve chicas internas distintas… Un panorama, como veréis, complicado. Lo bueno, que también lo hay, es que si miro atrás e intento verme desde fuera es estos últimos meses, me veo siempre de la misma manera: dando besos y recibiendo besos de mis cuatro amores. Y francamente, ¿hay algo mejor que eso?
En definitiva, os aseguro que mi experiencia ha sido buena. El truco consiste en organizarse bien y no aspirar a la perfección. Debes ser consciente de que habrá momentos malos, en los que las cosas se te vayan un poco de las manos, pero lo importante es tomarse esos momentos con buen humor, y relajarse. No pretendas llegar a todo, es imposible. Tal vez tu casa esté más desordenada, tus camisas sin planchar y ya ni te acuerdes de cuándo te diste mechas por última vez. Pero nada de eso es prioritario, y en unos cuantos meses (un año) tu vida volverá poco a poco a la normalidad. Lo dicho, paciencia y buen humor.